domingo, 2 de junio de 2013

De estas cosas que se te pasan por la cabeza...

 Hoy tampoco hay manicura, a ver si la semana que viene me pinto de algo que no sea monocolor... que llevo unas semanas soseras de verdad.

Os voy a poner una cosa que escribí el otro día, un poco superada por el inglés, que se acaba el curso y se acercan los exámenes. Siento no haber publicado esta semana, ha sido terrible y como siempre, el cansancio me pasa factura y me encuentro fatal, la semana pasada fue la de las bajadas de tensión y los dolores de espalda, espero esta estar un poco mejor... aunque no prometo nada. Sé que os debo el post de Monaco, pero tened paciencia, plis...



Acaba de entrar a la oficina un señor que me recuerda horrores al actor a John Fraser que interpretaba a Alfonso en el Cid. La misma sonrisa, la misma barba rojiza, los mismos ojos claros…

Cosas de la vida que cuando le he pedido el nombre me ha dado un nombre de castellano viejo, no de viejuno castellano, no, de señor medieval. Cosa que me han dado ganas de gritarle “Podéis fingir un nombre, podéis fingir una nueva identidad, pero no me engañasteis… planeasteis la muerte de vuestro hermano Sancho!”.

-Callad mujer, u os cortaré la lengua.

-Podéis frenar mi lengua con vuestra espada, rey de los gañanes, pero vuestro trono apesta a la traición contra vuestra propia sangre y a la mentira proferida por vuestros labios.

-Os prohíbo que me habléis en ese tono, sois una mujer de clase inferior, ¿es que acaso  vuestro padre no os enseñó educación? Porque si yo fuera él, os azotaría con tal violencia que os dejaría el trasero curtido como el cuero. No quedará sin castigo tanta villanía.

-Mi clase sigue siendo más alta que la del que se dice rey y está ante mi, jurar por la Biblia en falso y matar a mi hermano… os pensáis que porque no hablen, vuestros súbditos no piensan, pero cuán equivocado estáis, nunca seréis rey, porque nunca seréis un hombre, y nunca lo seréis porque quien jura en falso y conjura contra su sangre no lo es ni lo será.



Y el señor sacará de su traje un espadón oculto en su espalda tras su chaqueta, igual que yo desenvainaré mi acero, oculto bajo mi mesa.

-Una mujer empuñando un acero, vuestro deshonor no conoce límites.

-No debería importunaros, insisto que no sois hombre para molestaros por estas cuitas.

Y pelearíamos por los pasillos, por los baños, por la recepción, por todos los pisos del edificio, incluso por el garaje, con toda clase de giros y estocadas.

Como su fuerza y su experiencia es mayor, me pondría numerosas veces en bretes de los que saldría con mi acostumbrada agilidad, pero la batalla sería encarnizada, hasta que me acorralase en el stand de recepción del edificio. Pondría su espada en mi gaznate.

-Por fin vuestra lengua descansará de tanta impertinencia.

-Pero no vuestra conciencia, sucio malandrín….

-Uy lo que me ha dicho.

 Idiota!!!

Y entonces una enorme sombra se proyectaría sobre nos y oiríamos.

-Os lo decís todo con vuestros actos, pues seréis rey, pero os falta majestad.

Y nos volveríamos ante un hombre alto, fornido, con barba cana y mirada brava vestido de repartidor de UPS y con un mandoble del tamaño del brazo de una grúa.

 Le traigo este recuerdo de Toledo a tiempo, que sino Miss Potingues se enfada...

-Cid!

-Dejad a la mujer y haced algo como un hombre, por una vez en esta existencia.

-Ese es el Cid?- diría yo

-Lo soy señora-

-Cid, lo molas todo, tío!



Y se haría el silencio y un seto rodante pasaría por el mármol de la recepción…

-Luchad Alfonso!

La lucha sería encarnizada, las miradas saltarían más chispas que las propias espadas, Cid pronto obtendría la ventaja, ante un Alfonso obviamente cansado y ante un hombre tan fuerte y con tanta rabia interior.

Alfonso en uno de los embates, perdería su acero, que chocaría contra los sofás de la entrada. Desarmado y cansado, caería sobre sus rodillas.

Y El Cid con sus ojos inyectados en sangre le miraría y con voz de trueno y la espada alzada diría:

-Admitidlo… admitid la conspiración con Bellido Dolfos, admitid el asesinato de vuestro hermano, admitidlo







-JAMAS!



-Admitidlo os digo o probareis el sabor de mi afilado acero.

-NUNCA!

Entonces la recepcionista gallega del edificio le diría con su dulce acento:

-Admítelo, si total, todas las crónicas históricas dicen que fuiste tú.

-LAS CRÓNICAS MIENTEN!

-Y los historiadores

-MIENTEN

-Y las películas…



-MIENTEN! TODOS LO HACEN, mi nombre ha sido mancillado durante siglos y no toleraré que me obliguéis a mentir, no conspiré, mi hermano fue asesinado, es verdad, pero no fui yo quien lo hizo!

Y desde el otro lado de la recepción apoyada en mi acero espetaría eso de:

-Joder Alfonso, si Bellido cantó hasta al Traviata y te delató, que una mentira no ofende si no le ves la parte de verdad… si estás ofendido es porque algo de razón…

-Nunca, mi ofensa es por la continua mancha a mi honor y a mi imagen.

-Pero qué imagen? Mira los reyes de ahora… niña! Saca el Hola!

Y la recepcionista sacaría el Hola

-Me permitís acercarme, Mío Cid?

El Cid con la espada aún en alto, haría un movimiento con la barbilla.



-Mirad, se habla, todo supuestamente, de una amante del rey que ha comprometido la política del país, la reina que parece que se niega a convivir con el rey, el príncipe de Asturias en medio de todo, la princesa de Asturias no cae bien, el marido de una de las infantas, imputado por coger lo que no es suyo y la infanta con cara de amargada sin saber qué hacer y la otra, divorciada y a su bola con un hijo que se ha volado un dedo del pie porque el padre no le ha controlado cuando le dejó una escopeta que no debió manejar… vale, que matar a un hermano es muy heavy, pero señor, ahora mismo en este país, los reyes no están ahora mismo en su momento más popular. No creo que lo tuyo vaya a empeorar mucho la situación.

Todo quedaría en silencio.

-Habéis de perdonarme… pero nunca lo haré.

-Pues perdonadme a mí, porque no podré hacer más que vengar al verdadero rey, POR SANCHO!!!

Y la cabeza de Alfonso quedaría partida por dos ante el acero y la fuerza del Cid… y yo toda salpicada de la real sangre de Alfonso.

 Jope, yo sí que parezco la imagen del verano de Tampax y no Amaia Salamanca...

-Puaj, qué asco… Mío Cid, ya os vale, podíais avisar… que la sangre sale fatal.

Al mirad alrededor, los pedazos del cráneo de Alfonso han saltado por todas partes… “A ver ahora como explicamos esto a los del CSI”.

Pero como no le he dicho eso, ha pasado, se ha reunido y ha salido con su porte regio mirando de arriba abajo con aire de “me molas” a una de las jefas.

Al menos no tengo que quitar manchas de sangre.

8 comentarios:

la tía maruja dijo...

Qué grande eres, qué bien escribes y qué imaginación!!!! Me he partido de risa con lo de UPS, pensando verás, verás Miss Potingues! Y dale que ha salido! Jajajaja!! Qué grande, de verdad!
Niña, cuídate... Qué pena que estés tan flojeras... Un besote!

Gadirroja dijo...

jajajaja Buenísima, como siempre. Te mando mucha fuerza para afrontar esta semana y que pronto puedas descansar y relajarte. Un besazo!

Miss Potingues dijo...

Lo que me he reíado no tiene precio, jajajaaj!
Y lo del recuerdo de Toledo con el de UPS (que si no me enfado) ha sido la guinda XD!!

Nada, para la sangre, el gel antigrasa del Día, que lo quita todo que da gusto, maja.

Me ha encantado.
Un besazo!

El mundo con fieltro... sabe mejor dijo...

¡Buenísimoooooooooooooooo! Y lo mejor es que el hombre que te ha inspirado no se ha enterado de nada...
¡Me encanta!

Angie dijo...

¿Te imaginas a las noruegas de tu curro sacando la armadura y las hachas gritando: " Por Odín"!!!" Mejor que no pasase nada, sino habría habido mucha mucha sangre y tendrías a un reportero de "Sálvame" en la puerta...por cierto, la idea del saco de tu novio es buenaaaaa!!!!!....muajajaja(risa malvada acabada en tos con cara de mafiosa)

Angie dijo...

Tóma vitamina C, que primero es la obligación y luego la devoción!Besotes!

Adaldrida dijo...

Vitamina C y propóleo...
Me encantaranta lo que has escrito, Hellen.

MamiMakeup dijo...

Jajaja que graciosa, he flipado con el post! Imaginacion no te falta.
Por lo demas descansa y no te preocupes que ya tendras momentos mejores.
Un besico