miércoles, 10 de julio de 2013

Madrileños por el mundo: semos unos bordes

El otro día me pasaron la noticia de un estudio que confirmaba los chistes del programa “Vaya semanita” sobre que el conflicto vasco es que en el País Vasco no se daba el amor carnal (por decirlo de una manera menos prosaica): Bilbao fue votada como la ciudad menos votada para el amor por todos los españoles.
-Tranquilo Chori que el Jonan tiene un plan to' cicla'o pa' ligarnos unas churris.

Pero es que en menos de dos meses me han hecho varias veces la misma pregunta y empiezo a descubrir un conflicto en la idiosincrasia madrileña que podríamos mentar como el nuevo conflicto madrileño: Los madrileños no son simpáticos.


Como madrileña de nacimiento y pasando gran parte de mi vida en esta comunidad tengo interiorizada la chulería típica de la tierra (si no tienes tu punto chulo, no mereces vivir por estos lares), pero es que el otro día, estando en el metro, me empezó a hablar un señor (por alguna extraña razón me pasa a menudo) sobre el periódico que estaba leyendo y las noticias del mundo.


A todo esto que me suelta:

-Tú no eres de Madrid no?

Más madrileña que la puerta de Alcalá, prenda!


-Sí, madrileña de toda la vida, nacida en el San Carlos.

-Pues no lo parece, porque eres muy simpática.

Mi parte madrileña dijo “perdonaaaaaaaaa?!”, pero la parte sociológica se sintió alterada sobre el concepto externo de un señor que se identificó como manchego y que razonó su respuesta.

-La mayoría de la gente la hablas, y lleva los cascos, ni te miran, ni te contestan, no parecen humanos, les pides que te guíen a una calle y parece que les molesta todo, son seriotes, cortantes, pero tú eres muy maja y aunque llevas los cascos me has hablado.

-Buena respuesta chavalote...


Días después en la oficina, otra chica, castellanoleonesa esta vez, se me acercó a mi mesa y empezamos a hablar así de tonterías y a cachondeo y me dijo lo mismo, tú no eres de aquí, porque eres muy simpática.

Y después otro señor me dijo casi que lo mismo pero hablando que él era de la misma provincia que parte de mi familia  y debió entender que yo también era de esa provincia y me “dijo, ya sabía yo que siendo tan maja, de aquí no eres”.

Què bordes sois todos?


Mi parte sociológica ha descubierto un nicho de estudio: ¿porqué los madrileños tenemos de repente (o que yo sepa), una fama de ariscos de aupa? ¿Repercute en la fama que tenemos también de no ser especialmente guapos (sigo pensando, por estudios de campo de varias amigas, que el sex-appeal catalán sigue están muy minusvalorado)? ¿De dónde viene esta adquirida sosez y evitación? ¿Los mass media han construido esta imagen o es un hecho fundamentado que dentro de todo madrileño hay un borde de mierda?

Que yo sepa, el carácter seco siempre se asoció al estereotipo de castellano, que era poco menos que decir que eras de carácter seco espartano, pero no de Esparta, sino de esparto, vamos, seco, seco… más que el Guadiana. Pero sin saber cómo, la huerta manchega floreció y los madrileños nos volvimos una capital, no moderna, abierta y cosmopolita como esperábamos ser, sino secos, vacíos y como decían en Mi gran boda griega, unos panes sin sal.



La debacle se cierne sobre nosotros. Y no nos hemos dado cuenta.

Puede ser que seamos una de las ciudades más estresadas, se cree que Madrid está entre las ciudades del mundo donde los ciudadanos andan más deprisa cuando van por la calle, que además seamos amigos de la inmediatez, que por las condiciones de trabajo explotadoras y no tener mar, estemos pagando las exigencias de unos con otros que no la merecen, que nos hayamos vuelto egoístas por lo que creemos, instinto de supervivencia…

Vamos, que más que secos, estamos amargados. Quizá es que los árboles no nos dejan ver el bosque y no valoramos las cosas bonitas que sí tenemos. Quizá es que damos importancia a los pequeños problemas, porque el español, en general es de quejarse, porque somos muy de quejarnos… No lo sé.
En fin, yo, por hacer algo por esta comunidad, sigo portando mi “ofensiva” sonrisa mañanera, que parece que a la gente le molesta que estés de buen humor. Ahora, si se la contagio a una persona, merece la pena.

Las personas que leéis esto desde fuera de Madrid, si habéis estado en Madrid me interesa vuestra opinión sobre el trato de la gente en general. Dejad anecdotario please!

10 comentarios:

la reina del hielo dijo...

Hablando con la gente creo que es mitad y mitad. Me explico: me he topado con bastante gente en Madrid que es bastante seca y también cuando los madrileños salen fuera de su comunidad parece que no haya nada como Madrid, ni para salir, ni para comer ni para ver ni para nada a lo que se añade el que haya gente que considere que todo lo que no es Madrid es campo y el resto somos paletos sin civilizar y ese hacer de menos al resto hace que no caigas bien. Además, en el resto de España se vive un poco más tranquilo, no es todo para ahora, cosa que pasa con los madrileños.

Tengo un montón de amigos madrileños y son muy salaos, por otra parte, con lo que no soy imparcial.

Lo de los catalanes... pues mucho será por prejuicio, y porque ahora les gustan a todas un poco aniñados y quizá en el centro seamos más de hombres-hombres.

Adaldrida dijo...

Mmmm... Bilbao mola mil. Y Madrid a mí siempre me ha parecido lleno de gente maja, a mí ese punto chulo me gusta, la verdad.

Nami dijo...

Que los madrileños no son simpaticos? bueno, no sé, los pocos que he conocido eran bien salados. No puedo decir de otras comunidades lo mismo. Eso si, fuera de españa los gallegos estamos bien vistos, y los catalanes nada desde lo de la independencia y los del sur tienen fama de vagos. Me preguntaron en varias entrevistas de trabajo en Suiza de que parte de españa y cuando les decia que gallega me decian que muy bien, que buena gente y trabajadora XDD Y luego se ponian a rajar. Eso si, la fama de la siesta no se la quita nadie...

Nuku-Nuku dijo...

Vayamos por partes.
Como madrileña que me he criado en Vitoria puedo dar fe de que no hay nada más seco como los vascos, secos y serios. No todos, pero si demasiados.

Madrileños hay de todo, los de antaño hablaban por los codos, eran educados y tal, las siguientes generaciones ( más bien la nuestra y siguientes) si es cierto que han pasado a ser zombies tecnológicos y esclavos del trabajo que buscan el mínimo contacto humano. Pero no sólo en Madrid, en todos lados, se nota más en las grandes ciudades porque se va con prisas.

Viviendo en Premià de Mar (Bcn) era lo mismo, gente bastante seca que iba a su bola y tal. No todos, había excepciones, pero era así.

Y he estado mucho tiempo en Almería como para haber visto gente muy maja y gente que parece que les debas la vida.

Aunque puedo romper una lanza a favor de los Manchegos y mayormente de la gente del pueblo que es la que parece que no ha perdido ni la educación ni las buenas formas, no porque mi novio sea de allí, si no porque de visita en un pueblo una mujer nos dejó entrar en su casa y todo para enseñárnosla porque era del siglo XV-XVI. Y mi hermano tiene un montón de anécdotas con gente de pueblos del norte que les daban de comer y todo hace ya años.

Así que quizá el problema son las ciudades, que a la larga nos vuelven más distantes e insociables :S

Un besote.

MamiMakeup dijo...

Yo madrileños no conozco ninguno pero imagino que habrá de todo como en todos sitios aunque supongo que el ritmo de vida influye en nuestra forma de relacionarnos con los demás.

De los catalanes que te voy a decir...vivo arrejuntada con uno, mi novio jeje

Un beso!

Lynn / Melancora dijo...

supongo que como en todos los sitios habrá de todo. No creo que sea culpa de ser de Madrid en sí, más creo que es un fenómeno de ciudad que parece que vivir en una gran capital invita al individualismo.

Gadirroja dijo...

Pues no tengo información suficiente, pero si una amiga madrileña que vale su peso en oro y es agradable y simpática como ella sola. Los estereotipos son eso, y conducen a errores de percepción. No creas que por ser gaditana tengo ganas de estar todo el día riéndome y haciendo chistes, es un tema que toca los ovarios también cuando alguien lo comenta.
Un besazo!

Miss Potingues dijo...

Como madrileña exiliada te diré que, por lo general, los madrileños tenemos el puntito chulesco asociado a cierta bordería, pero no al extremo que comentas, aunque es algo que se ha extendido a muchas más zonas.

El que la gente vaya con los cascos, ni te mire a la cara o no de los buenos días al entrar en el autobús, por ejemplo, también se da aquí; de hecho, me acuerdo el primer día que enté en un bus y saludé al conductor que se me quedó la peña mirando como si hubiera visto un alien. El conductor es una persona, no una máquina -aunque autobuseros desagradables también hay, todo hay que decirlo-.

La clave en general para esa "desconexión" en todas las zonas es, en mi humilde opinión, el aislamiento buscado de forma individual y contante por la inmensa mayoría de las personas: cascos, móviles y diferentes aplicaciones, ipads, ipods, y aparatitos varios. Es como si quisieran trasladarse de lugar sin que el entorno les afecte.

Personalmente, entiendo que en un trayecto de 3 horas te apetezca escuchar un ratito música, o leer, o abstraerte, pero ir por la calle y perderte todo lo que está pasando, no, no lo entiendo ni lo comparto.
Me gusta oir a la gente, los coches, los pájaros, los perros,...la vida está ahí, y tiene sonido. Unas veces más agradable y otras menos. Hay que estar donde se está, no pasar de puntillas y hacer como que ni ves ni oyes, ni te ven ni te oyen. Se te ve, y se te ve que pasas, que no contestas, ...que te has vuelto arisco y seco.

Por añadidura, en Madrid, y esto lo he notado tanto cuando voy allí, como cuando viene aquí mi gente, o cuando hablo con ellos, se combina todo esto que te comento con un síndrome de "queme" -o burned out- brutal. Creo que tus dos últimos párrafos tienen la clave.

Un beso!

Angie dijo...

Pues en el 2005 me trataron bien, alomejor fueron mis trenzas .8esotes!

Angie dijo...

Pues en el 2005 me trataron fetén.