lunes, 11 de noviembre de 2013

Nieve en tiempos de cólera

Muchas me habéis preguntado por un comentario que solté sobre la epidemiología, porque yo pensaba que todo el mundo lo sabía, por si estaba matriculada en enfermería.

Era muy tarde y tenía que hacer miles de trámites, así que no me daría tiempo este curso ni de coña, peeeeero encontré un curso de epidemiología muy interesante de la universidad de Pensilvania.

Tssssh! Chacho, Pensilvania, no Transilvania...

El caso es que llevo 4 semanas y se me está dando guay, es muy divertido... tranquila la peña que no aprendo a difuminar mis viruses y mutarlos, bueno, podría, sino todo lo contrario, por si el virus zombie se despliega, daros pautas la primera!

La cosa es que el otro día nos ofrecieron un tema de historia de la epidemiología moderna y quería compartirlo con tod@s los lector@s del blog, porque me ha parecido muy curioso por el nombre de su protagonista.

La cosa es que el padre de la epidemiología moderna se llama Jon Snow... sí, Jon Nieve.

Que me da el tabardo, sálvame!

La historia es que corría mitad del siglo XIX cuando por Londres empezó una plaga tremenda de cólera, nadie sabe de donde partía y como había llegado a Londres, pero la gente caía como mosquitos con los mismos síntomas: lo que se llamaba sangre débil, vómitos y diarrea hasta deshidratarse lo cual podía pasar en cuestión de días , y en caso de personas de salud débil, horas.

Como las plagas tienen la vida limitada, en un tiempo cesó, pero... volvió con más fuerza. Jon era un físico que sin tener ni idea de qué producía aquello y sin ver a ni un sólo paciente creó lo que se conoce como "la teoría del germen de la enfermedad" y con un plano, puerta por puerta, fue preguntando por los barrios quienes fueron los afectados, en qué orden de tiempo y de qué manera.

Esto llevo a un plano que ahora se usa en todos los estudios de epidemiología, para apuntar uno por uno los casos de una enfermedad.

 Con lo que llueve en Londres...

La cosa es que Jon Snow se dió cuenta de que  casi todos sucedían en la misma zona, y sólo unos pocos aislados: justamente los que tenían la misma compañía de agua del sur de la ciudad. Ese agua se recogía en la zona baja del Támesis, donde muchas veces, se filtraban las aguas fecales, así que ni os podéis imaginar cómo debía estar el agua. Y todas las personas afectadas bebían del mismo surtidor de manivela  de la misma compañía en la misma zona de la ciudad.

De ahí que Jon Snow creara la hipótesis de que el cólera no era una enfermedad de sangre débil, como se pensaba, sino que la sangre débil era un síntoma de una enfermedad claramente digestiva (después de hecho se demostró que era por la deshidratación). Mientras el reverendo Henry Whitehead decía que era un castigo divino, Jon Snow documentó todos los casos y sus explicaciones, incluso los que podían tirar por tierra su teoría como ¿porqué la gente que trabajaba cerca de la fuente, aunque no fuese de barrio, no estaba enferma? o ¿Porque hubo dos casos de muerte lejos de la fuente?

Las explicaciones las encontró siguiendo con el estudio de campo: los trabajadores preferían ir al pub más cercano y beber cerveza casera, por eso, ninguno tocó el agua y los casos más lejanos fueron de una viuda y la sobrina que convivía con ella. Esa viuda solía acercarse al barrio, aunque tuviese que cruzar media ciudad, para disfrutar del agua gaseosa de la que era superfan que se fabricaba a base del agua de esa fuente... y las mató a las dos.

 Viva er Vishí catalán, 'quillo!

Sin embargo, os preguntaréis, y ¿el reverendo qué pinta en todo esto? El reverendo sin querer consiguió otra cosa que es importantísima en todo experimento epidemiológico: encontrar al enfermo cero, es decir, del cual parte la enfermedad. El primer caso fue una niña llamada Frances, su madre lavó el vómito y la diarrea de la ropita de su fallecida hija en una fuente de lavar ropa cercana a la fuente del agua, la transmisión se dió ahí y al crecer en el agua, el cólera se expandió de lo lindo. Cómo Frances se infectó sigue siendo un misterio.

Así que Jon Snow presentó sus estudios para controlar la epidemia y... adivinad, funcionó, quitaron la manivela de la fuente, así que no se podía usar y tenían que ir a otras y la población mejoró y los casos nuevos cesaron bruscamente.

Pues para no saber nada, le ha ido fenomenal!

Estos mapas se siguen usando para controlar como digo las epidemias, pero también para saber donde realmente puede originarse y buscar al individuo cero, ya que con las facilidades para viajar hoy en día, esparcir una enfermedad es relativamente fácil.

Otra cosa que hizo este señor es sembrar las bases de la anestesia para las operaciones, calculando las dósis del cloroformo para las operaciones y los procedimientos de obstetricia, de hecho en dos partos de la Reina Victoria se le fue administrado el cloroformo por este señor (los principes Leopoldo y Beatriz, Leopoldo vivió hasta los 30 por causa de la hemofilia y Beatriz hasta los 87, para que veais que todo fue muy bien).

Ala, una curiosidad científica.

5 comentarios:

Miss Potingues dijo...

Muy curiosos todo y chiste friki del día con Jon Snow; pero, lo que a mi realmente me intriga es, ¿cómo has encontrado ese curso?
Me alucina.
Besos!

Gadirroja dijo...

Pues si que fueron bien esos partos, entonces fue el precursor del "parto sin dolor" jajaja
Muy interesante tu curso, flor!
Un besazo!

Angie dijo...

¡Limpias,fijas y das esplendor!Besotes!

Chukita dijo...

Yo ya había oído la historia y es muy interesante... hay un libro bastante ameno y fácil de leer titulado "los cazadores de microbios" de Paul de Kruif, que trata de como se descubrieron algunas de las enfermedades y su transmisión como la tuberculosis...


2013 dijo...

Por momentos dan ganas de ponerse a estudiar y todo. Esos momentos son breves pero da gusto pensar que hay cosas que aún pican lo suficiente la curiosidad. Aunque no se yo si me acabaría dando mal rollito todo esto de las epidemias... creo que prefiero leerte y no quedarme con mal cuerpo.