martes, 15 de enero de 2013

Tercera parte

Hace tiempo que escribí el principio de una historia que parece que gustó y la verdad es que la he ido avanzando, pero no la he ido publicando, así que os voy a poner un poco más por si os interesa leerla. Sino, pues nada...

Por si os perdisteis, aquí tenéis los capítulos 1 y 2.



Lionel no podía dejar de pensar los libros y papeles que Estella le había facilitado. Estaba estupefacto, la estupidez del que había tejido el plan era casi tan grande como el poder de lo que iba a conjurar. Aunque hay muchos que consideran estupidez a lo que otros denominan locura.


Al mismo tiempo, ese relicario, esas fotos, todo eso removía muchos recuerdos en su interior. Nunca perdonaría que su padre adorase a una criatura así y menos que sacrificase a su madre. Siempre se preguntó si estaba loco o sí él sería el siguiente.


En la noche las luces de la ciudad daban un aspecto bilioso a la calle, que reflectaba con el suelo húmedo, la luz amarilla de las farolas. En el sidecar el empedrado del suelo pasaba rápido a la vista.




Lionel no sabía mucho de su padre, sólo tenía pocos recuerdos, siempre enfrascado en sus libros, rara vez salía de casa y cuando volvía no quería ver a nadie. Su madre se mostraba desconcertada, incluso habló varias veces con su familia de abandonarle  y llevar a Lionel con ellos y empezar una vida nueva, en un nuevo lugar y con una nueva perspectiva como pintora, porque tenía mucha destreza como pintora.


Cuando quiso darse cuenta Lionel estaba en la puerta de la casa de Estella.


-No has dicho nada desde que dejamos la biblioteca. No me digas que no piensas en nada, porque tienes mucho en qué pensar. Pero si quieres pensar en alto, por favor, llámame antes de que los vecinos te denuncien y te metan en  alguna sucursal del asilo de Arkham- sonrió.


-Estella… si ese novio tuyo  te deja, juro que le daré una paliza. Me voy a casa, prometo llamarte si las cosas se tuercen.


Una vez que la dejó en el portal de su casa, arrancó y en el mismo momento que la dejó atrás, su sonrisa educada se esfumó.


¿Quién quería levantar al Innombrable de donde quiera que esté y con qué razón despertar a algo indómito? ¿Tendría algo que ver con su padre? ¿Y por qué ahora? ¿Y porqué debajo de suelo adminitrativo nazi? ¿Qué tiene de especial ese suelo, esa localización? ¿Es que acaso los nazis escondían algo que desconocemos?


Al llegar a casa, tiró el casco de la moto al suelo y se fue directo a la cocina, dejó su cartera de piel en la mesa y empezó a sacar las copias de los documentos que Estella le preparaba siempre. Y empezó a examinarlas detenidamente.



Tras un rato, no sabría decir cuánto, Lionel decidió levantarse y rebuscar inútilmente en la cocina por algo de comida, encontró un paquete de galletas, un poco de leche y un trozo de pastel de carne que compró el otro día en el pub de la esquina, O’ Malley’s, que era de los pocos que tenían un pastel de carne que no parecía hecho con carne de gato atropellado.


Cortó un trozo y cogió un tenedor, luego lo repensó y lo volvió a poner en la bandeja con el resto del pastel y decidió comerlo desde el recipiente primero. El interés hacía que buscase no manchar platos para no tener una excusa para limpiarlos.


Según los libros, todos los antiguos tienen una especie de ciclos, de venidas, que oscilan por la situación estelar  y por una serie de factores ambientales como conseguir las palabras de incitación, conseguir la manera de hacer un portal, cosa que no es nada fácil, pero que para algunas personas parece serlo de manera insultante.




Cuando quiso darse cuenta sonaban las 4 en un pequeño reloj que tenía en el salón, decidió que era demasiada información en su cabeza por un día y se metió en la cama con pesadez. Sin embargo su mente  no podía desconectar, sus pensamientos se mezclaban con sueños y recuerdos de su niñez, de su padre, de su madre y de los símbolos de los libros.


El resultado fue que se levantó a las 9 con sensación de no haber descansado y bastante aturdido.



Tras una ducha vivificante y un trago de bourbon de tercera de su petaca, se sintió un poco más despierto, así que decidió volver a la biblioteca a tentar a Estella para conseguir más información: a ella le gustaba buscar y desentrañar misterios y él, verla la cara de ratón de biblioteca que ponía en el proceso. Además, aunque sabía que no debía, iba a volver a visitar a ciertos profesores, aunque fuera persona non grata en la biblioteca.

3 comentarios:

Gadirroja dijo...

Espero que la vayas actualizando más a menudo porque me he quedado con ganas de más ;) BESOS!

Miss Potingues dijo...

Veo la 4ª entrega en camino...
Besos!

Aydita dijo...

Esto engancha! besos